El Evangelio de San Juan nos habla de un fariseo, un anciano de nombre Nicodemo (significa el “vencedor del pueblo”), que una noche decidió acercarse a Jesús buscando respuestas. Como podemos imaginar, Nicodemo elige la noche para protegerse y para proteger a Jesús de los miembros del Sanedrín que ya empezaban a planear cómo acabar con Él. Jesús le confía un secreto, un gran secreto, ¿cómo es posible que los sabios e instruidos de Israel no hayan reconocido al Mesías prometido por Dios y sí los humildes y sencillos de Israel, incluso los galileos?“El que no nazca de nuevo, no puede ver el Reino de Dios”, “el que no nazca de agua y Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios”. Pero ¿cómo nacer de nuevo? ¿Quién puede entrar en el vientre de su madre otra vez? Así pensamos los hombres, acostumbrados al mundo de la carne, con un pensamiento limitado, pero Dios nos habla del Espíritu, de las realidades espirituales. Debe morir nuestro yo, nuestros deseos, nuestras apetencias, nuestra mentalidad, nuestro pecado,… y debemos renacer del Espíritu de Dios, purificados por el agua. Entonces aparece el hombre nuevo, según el Cristo, el nuevo Adán, el nuevo Hombre. Nuestra voluntad se irá asemejando a la del Padre cada vez más, hasta que se identifique con ella en el cielo, cuando veamos a Dios tal cual es; las virtudes irán creciendo al amparo del Espíritu Santo y empezaremos a conocer a Dios.
Nicodemo representa para mí, la búsqueda de la verdad. El hombre, busca el silencio interior, en lo oculto, en la noche, busca desesperadamente conocer la verdad. ¿Quién soy? ¿Qué hago aquí? ¿A dónde voy? Y la mano de Dios, en la cual estamos tatuados cada uno de nosotros, empieza a llamar a su hijo sediento de Verdad… Lo hace de diversas formas, a veces es a través Belleza, a veces la Justicia, la Misericordia… el Padre Bueno en su infinita Misericordia ha previsto muchos modos para atraer a sus hijos hacia Él y cuando los atrae, el camino que nos muestra es el que le muestra a Nicodemo, "hay que nacer de nuevo", ese es el camino a seguir, hacernos como niños que han nacido del Espíritu de Dios y para nacer de nuevo, hay que morir dice la Palabra, morir a todo aquello que nos aparta de nuestro Padre, a nosotros mismos, para dar fruto abundante. Seguiré hablando de Nicodemo y la búsqueda de la Verdad, de momento, sirva este pequeño compartir como primera entrada de este nuevo blog, dando a conocer un poco cuál será su identidad.
6 comentarios:
Pues aquí estamos todos, sediendos de verdad y de ese agua pura. Y yo la primera, como dice san Pablo siempre, que soy la más pecadora; la que más necesita de Su Agua (pues como todo el mundo). Mucho ánimo con este blog y que Dios te bendiga siempre!!
Pues naciendo de nuevo... No sabía yo que en verano pasaran tantas cosas, y es que parece que estamos en primavera, florecen los blogs, los pajaritos cantan y las nubes se levantan. Seguro que el Señor tiene cosas importantes que decir a su pueblo por medio de aquellos que se atrevan a ser instrumento suyo. Que el Señor te bendiga y te haga nacer de nuevo a su Espíritu. Un abrazo.
Es un honor tenerte como blog amigo, muchas gracias por tu amistad y por tus proyectos. Ayúdanos a seguir a Nicodemo. Gracias y bienvenido.
Es un honor tenerte como blog amigo, muchas gracias por tu amistad y por tus proyectos. Ayúdanos a seguir a Nicodemo. Gracias y bienvenido.
Muy bueno, me has hecho pensar.
Benvido, Nicodemo, tengo por seguro que hay mucho que iluminar en esta noche. Y en nuestro interior desde luego que hay luces y tinieblas, pero reflejemos la luz del Sol que nace de lo alto.
Un abrazo, en el camino de la búsqueda de la verdad.
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